Laura

La tormenta

De mi experiencia el la selva y de la dieta, querría compartir una pequeño instante, un regalo y a la vez un aprendizaje…

Esa tarde Pío no estaba en la casa y Román y yo seguíamos con nuestra dieta, en silencio y tranquilos… Hasta qué de repente se desato la tormenta… En un abrir y cerrar de ojos todo se empapo, el viento azotaba, los truenos hacían temblar todo y el agua penetraba por todas partes, los libros! La ropa! Mi corazón! Todo! Así… En un instante.

De aquello, tal cual lo escribí allí:

 

Sentí tus lágrimas caer

como arrullo de sirenas,

y un estruendo sonó

anunciando la tormenta.

 

Comenzó serena y clara

gota a gota, sin torpeza

hasta amable se escuchaba,

embelesada me dejas.

 

De repente enfureció

desgarrada y por sorpresa

con su llanto enloqueció

arrollando lo que besa.

 

Y grito, grito, grito

resonando en mi cabeza

ríos, mares derramó

de sus pechos con violencia.

 

Era eterno su lamento,

destructivo, con fiereza,

mi oración al fin se oyó,

la tormenta ya se aleja.

 

Aprendí del buen Señor

que el instante es lo que queda,

reafirmar lo con pasión,

benerando su belleza.

 

Un instante nada más

y una Vida se revela,

un instante nada más

y una Vida se te niega.

 

En tus aguas me encontré

en las mías yo despierto,

bendecida seguiré,

con mis cantos a Tú encuentro.

 

Aprendí de la tormenta, lo efímera que es la vida, que nada esta en nuestras manos y de lo frágiles que somos. Que lo único que podemos hacer, es lo que estemos haciendo en el instante presente, sin importar nada más, ya que llega la tormenta y te lleva.

También de lo cambiantes que son las emociones, como el agua en todas sus manifestaciones y como te pueden afectar; que a la vez todo pasa, que nada y todo es eterno, que estamos en un constante flujo y reflujo, en donde todos estamos interconectados y afectamos en gran manera al colectivo; donde todas y cada una de nuestras acciones afectan al Todo y por lo tanto son sagradas y deberían ser impecables.

Para todo ello el ingrediente indispensable es el Amor, que se manifiesta en una alegría serena que reside en el corazón; para aprender antes o después de cada uno de los acontecimientos que me ocurren, integrando la experiencia al cuerpo, escuchando mis entrañas para sentir con certeza la acción a seguir, desde mi centro, con humildad y paciencia, sabiendo que más allá de mi, La Creación, el Gran Telar sabe… Me encomiendo a ti, haz de mi un instrumento de tu Amor Infinito. Al Amado…

Moraleja: si la tormenta llega ‘ cierra las cortinas’.

 Esa es mi pequeña aportación a una gran experiencia de aprendizaje, donde instante a instante La Naturaleza misma te habla, sólo hay que abrirse y escuchar.

Gracias Pío por tu acompañamiento, cariño, firmeza y amor. Eternamente agradecida.

Laura, Madrid

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